viernes 27 de enero de 2012

Maraton III-Donostia 2011 (y II)

La Carrera

No sé si por ser ya era mi tercera maratón o por qué, pero esta vez estaba menos nervioso que nunca. No estaba seguro, nada seguro, del tiempo que iba a hacer, pero no me infundía el respeto de otras veces. Estaba convencido de que la correría sin mayores problemas, y que, salvo lesiones físicas, la terminaría bien más pronto o más tarde. Seguían siendo los mismos 42 kilómetros de otras veces, pero estaba más tranquilo. Ya me los conocía. Puede parecerte que dos maratones no es mucho bagaje, pero sí que lo es. Me di cuenta cuando varios amigos, que la corrían por primera vez -y que estaban mejor preparados que yo- rebajaban sus expectativas cuando les preguntaban. Dudaban en salir a un ritmo más rápido, y algunos decidieron seguir a la misma liebre de 3:30 que yo, y ver luego qué pasaba. Ambos acabaron por delante de mí, y bajaron con facilidad de los 3:30. Bien mirado, es normal. No sabes muy bien a qué te enfrentas, por muy entrenado que estés (de hecho, yo, en mi primera maratón, salí con el objetivo principal de terminar, lo que ya me parecía un éxito).

De alguna manera, para mí también sería la primera vez. En esta carrera, a diferencia de las dos anteriores, ya no me acompañaría mi hermano. El saldría también, pero por su cuenta, a intentar bajar su marca. Con dos años acompañándome ya tenía bastante. Saldría con los de 3:15. Así que, en cierta forma, sería mi primera carrera solo. Aunque, ¿no corremos siempre solos? A mí no me importa entrenar solo. Es más, casi lo prefiero. Me centro mejor en mis sensaciones, sigo mi ritmo y no el de otros. En carrera hay quien sufre si no va en un grupo. No es mi caso. Fuera del hecho de que las liebres sí que te ayudan a mantener el ritmo correcto, no me molesta ir solo. Yo voy a lo mío y, en cuanto a sufrir…tranquilo, que en un maratón seguro que te toca una buena ración, vayas sólo o acompañado.
 
 
Recorrido de la maratón 2011

viernes 30 de diciembre de 2011

Maratón III-Donostia 2011 (I)

El Previo

El pasado 27 de noviembre corría para mi tercera maratón. Mi tercera maratón de San Sebastián consecutiva. El plan inicial, allá por Agosto, cuando empecé la preparación de 17 semanas, era mejorar el tiempo que conseguí en la segunda (3:29:16). Ya puestos - me dije- si del primer año al segundo bajé media hora, este año podré bajar 15 minutillos más... Lógico ¿no? Así que a bajar de 3:15. Otra vez, dado el buen resultado que me dio el año pasado, siguiendo un plan de Runners: 4 días a la semana de entrenamiento, siendo el domingo la tirada larga.
Cartel de la 34 Maratón de San Sebastián.

Me las prometía felices cuando empecé los entrenamientos bajo los calores del verano. Aunque ya desde el principio me costaba llegar a los ritmos que me marcaban los domingos progresivos, vamos, que no llegaba ni de lejos. Me decía a mí mismo: “esto es por el calor que hace aquí” (unos pocos días que pasamos en Oropesa, Castellón), “es que son los primeros entrenamientos, ya mejoraré poco a poco”… Pero la verdad es que en ningún momento he llegado a los ritmos más exigentes del programa. Así que, muy a mi pesar, ya me iba haciendo a la idea de no iba a conseguir lo que prometía el plan.

domingo 13 de noviembre de 2011

On the road again

Empecé a escribir esta entrada a una semana de la Behobia-San Sebastián. El título, que tomé prestado de una canción country del legendario Willie Nelson,  me venía que ni pintado. Un año más, volvemos al camino, a correr la Behobia. Y dos semanas después, la maratón de Donostia.

Este año, además, se cumple el centenario del Club Deportivo Fortuna, organizador de la carrera. Por eso, entre otras cosas, la ONCE dedica el cupón de ése domingo, 13 de Noviembre de 2011, a la B/SS. Me ha encantado el lema "Si no la conoces, no te la imaginas". Y lo mismo digo del video promocional que coloco al final, y su mensaje: Helburu bakarra: amore ez ematea. El único propósito: no rendirse.
B/SS. Si no la conoces, no te la imaginas.
Es verdad, todos los que vienen a correrla por primera vez quedan encantados de la carrera y, sobre todo, del público que la apoya. Ya como espectador te das cuenta de que la Behobia es grande. Sólo tienes que esperar en el borde  para ver pasar las casi 20.000 personas -valientes, habría que decir- que han corrido sus 20Km este año. Pero si la corres, es aún mejor. Disfrutas de todo el recorrido (o lo sufres, pero para el caso es lo mismo), y ves a las 60.000 personas que te animan a cada metro. Y ya estás enganchado.

Pero este año va ser diferente. Unos días antes, una mala noticia nos sacudió por dentro. Un accidente, en la carretera también, se llevó a un amigo. Un camión sin control, tan grande como el suyo, se lo llevó por delante. Unos pocos segundos y todo se acaba. Sin tiempo para reaccionar. Sin remedio.

viernes 30 de septiembre de 2011

Orio: del cielo de la ACT al infierno de la ARC

Ya es un hecho. Tras una temporada nefasta, siempre luchando por no acabar los últimos de la Liga ACT -la primera división del remo- y con ello descender directamente, no ha podido ser. La reacción se ha producido, pero demasiado tarde. La regata en Castro, última de la liga, supuso una dramática lucha  con su máximo rival -los cántabros de Camargo- al que tras perseguir toda la regata, batió en un final agónico, por 62 centésimas (la crónica de Gaizka Lasa: "Demasiado tarde, demasiado cruel" al día siguiente refleja mejor de lo que pueda yo escribir lo que pudo sentir cualquier oriotarra ese día; lo que sentí yo).

Desde luego, nadie puede negar que el esfuerzo de los remeros fué generoso, el desgaste brutal, el sacrificio máximo. Pero esa pequeña diferencia final sólo sirvió para alimentar una esperanza vana. Ninguna otra embarcación se metió entre ambos tiempos, lo que les habría salvado de la última posición. El problema no fué la última regata, sino los puntos perdidos en las regatas de semanas anteriores.

Los remeros de la 'San Nikolas' oriotarra, durante la prueba en Castro Urdiales

Algunos -como el presidente de Kaiku- lo han comparado con que el Real Madrid baje a segunda. Mala comparación, señor Monje. No tenemos tanto dinero. Si lo tuvieramos, no estaríamos así: ahora mismo debe haber casi una tripulación entera de oriotarras remando -o siendo entrenadores- en diferentes clubs de remo del Cantábrico, precisamente por el dinero que les ofrecen. Me extraña que, siendo usted vizcaíno, no lo haya comparado con que baje el Athletic, pero tampoco sería exacto: ellos convencen a los jugadores con otro tipo de razones -las misma que las del Madrid, en definitiva-. Orio sería como el Madrid en cuanto a palmarés e historia, pero como la Real en cuanto a su idiosincrasia de cantera, amigo.

jueves 30 de junio de 2011

Oye, y tú en el trabajo...¿que haces?

Esta es la temible pregunta que inevitablemente llega en las reuniones de familiares, conocidos, amigos -la cuadrilla de siempre, que dicho sea de paso cada vez nos juntamos con menos frecuencia y con menos integrantes (aunque eso, bien mirado, no es de extrañar. Ya entrados en los cuarenta, con hijos, viviendo unos aquí y otros allá, cada uno a sus historias y sus trabajos…aquellas cenas de unas treinta personas en las fiestas de San Pedro, todas con la horrible blusa de la cuadrilla, creo que pasaron definitivamente a la historia. Por cierto, ayer 29 de Junio fue San Pedro, otra vez. Orio en fiestas).

La cosa empeora cuando te preguntan dónde trabajas. “En un centro de investigación, de I+D” contesto. “O sea, que eres investigador… ¿y qué inventas?”. “Pues la verdad es que poca cosa. Eso los americanos, que tienen más dinero y son más listos” digo mientras tomo otro trago de cerveza a ver si cambiamos de tema. (Antes era aún peor: "En Robotiker" decía "¿Y que haceis, robots?"...¡arg!)
Claro, porque si uno es maestro, pues no hay problema. Y si es camionero, tampoco. O profesor de universidad, o pescador, o empresario, o montador de muebles, o trabajador de una fábrica, como algunos de la cuadrilla. Explicas lo que haces en pocas palabras, y se acabó.

Pero uno resulta que es físico. Hombre si fuese químico, aún. Entre probetas y análisis se puede uno imaginar algo. Pero no. “Físico, ¿eh? ¿Y que haces, experimentos?” Pues no; la verdad es que no trabajo de físico realmente, soy…esto…pues…como te diría…programador. “Ah!, programador, ya, ya… ¿y qué programas escribes?” Ufff, como salgo de esta ahora, vamos a darle otro trago…

Pero lo de programador, que me valía en los primeros años, ya no me vale. Hace tiempo que programar, lo que se dice programar, hago más bien poco. O nada. De hecho, antes también pasaba buena parte del tiempo leyendo/escribiendo requisitos, haciendo documentos de diseño, aprendiendo nuevos lenguajes y herramientas, leyendo e intentando descifrar código escrito por otros…

Así que me propongo describir lo que hago en un día de trabajo, a ver si de una vez por todas lo dejo claro y me quito esta tensión de encima. Vaya por delante que no todos los días son iguales. Algunos son más ajetreados que otros. Unos son intensos, otros plácidos. En algunos puedo no levantar la cabeza de un documento. En otros escribo todo el día. En otros puedo tener varias reuniones sin moverme del sitio. Y en otros amanezco a mil kilómetros de casa y no oigo castellano en todo el día. Es sólo un ejemplo, pero toda coincidencia con la realidad es pura semejanza. O como se diga.
  • Pues resulta que en el proyecto ASSETS habíamos publicado un tenderpalabra que no sabía lo que significaba (propuesta o concurso) hasta poco antes- y tenía que buscar posibles candidatos entre las empresas españolas. Se trataba de hacer las pruebas de usuario del prototipo que previsiblemente tendremos después del verano, con usuarios de tres países europeos distintos, evaluaciones de expertos, usabilidad de la aplicación y demás. Tras unas cuantas conversaciones con nuestro comercial y alguna búsqueda en la web, paso tres candidatos –una unidad de Tecnalia, Arista y Usolab- a la líder de la tarea, Europeana DL Foundation, en Amsterdam. Y escribo un mensaje para los tres en el que les informo del concurso.
  •  A la vez me han metido en el equipo para escribir una propuesta a otro tender – ¿con que no sabías lo que era? pues te vas a enterar- que vamos a presentar entre Tecnalia y  la holandesa TNO en pocos días a la Comunidad Europea. Esta vez se trata de mejorar la eficiencia del intercambio de información entre diferentes policías europeas mediante un sistema de índices de ficheros policiales. Por supuesto, no tengo ni idea del tema. Pero la persona que sí la tiene está ocupada full time y me ha tocado. Mi tarea es describir posibles arquitecturas del sistema informático propuesto. Se tratan temas de interoperabilidad, seguridad, incompatibilidad de formatos, etc. En una semana tengo que leerme el tender, documentación pertinente, ejemplos de sistemas similares, escribir una página describiendo varias soluciones y referencias y pasar los CVs de las personas que intervendrían en el trabajo. Le dedico un par de horas hoy.
  • Estamos en fechas de entrega de justificaciones de proyectos subvencionados por la diputación. Esto lo tengo bastante avanzado. Repaso el documento de justificación técnica que escribí, incluyo las aportaciones que me pasaron los de Deustotech ayer y se lo paso a Izaskun para que rellene algunos apartados con más detalle, ya que es ella la que ha hecho el desarrollo del servidor web y los servicios REST. La justificación económica la llevan desde administración, y en este caso no me puedo quejar de Maider, que lo tiene listo desde hace días.
  • Ya es hora de hacer la nota de prensa del proyecto ITEI, que acabó en Marzo. Se  me resiste desde entonces, pero no puede pasar de esta semana si quiero que aparezca en el próximo número de la revista interna Tecnalia Express. Hago un guión genérico del artículo -no sé si citar a los rivales de la Unidad de Software o no- recopilo los documentos que pueden servirme para la redacción y lo dejo para seguir mañana.
  • La propuesta con Sportworks para el programa GAITEK del Departamento de Industria, Innovación Comercio y Turismo del Gobierno Vasco hay que entregarla la semana que viene. Tras la reunión de la semana pasada nos quedó claro lo que teníamos que portar cada uno. Pero hay que hacerlo. La descomposición del proyecto en tareas, entregables, fechas, etc. Me llevó su tiempo. Ahora me queda el estado del arte y el resto de puntos de la memoria. Recibo por correo los datos de las diferentes empresas participantes y los voy incorporando al documento. Aviso que aún no me han enviado experiencias previas y planes de negocio. Lo dejo para otro día, no muy lejano.
  • ¡Que no se me olvide el pedido del poster de ASSETS! Ayer nos lo envió Morena, la encargada de diseminación, desde CiaoTech y hay que mandarlo imprimir a Cianoplan para que lo lleven Marta y Pilar la semana que viene al congreso de documentalistas, que creo que se celebra en Málaga o por ahí. Hay que ver que destinos se buscan algunos...
Bueno, no sé si ahora ha quedado más claro o lo he empeorado, la verdad. Es una mezcla de asuntos que no se pueden explicar tan fácil con una cerveza en la mano y la música alta de fondo. Es lo que tiene ser Project Manager. “¿Qué me dices que haces? ¿Manejar proyectos? ¿Y qué proyectos son?” ¡Oh, por Dios bendito!

jueves 14 de abril de 2011

Innovaciones de izquierdas y de derechas

No, esto no va de política. Lo siento. Tiene más que ver con la innovación. Es más o menos la traducción de un post que escribí para SinnoBoK sobre cómo las ideas se generan en nuestro cerebro: Eureka! or how ideas are generated.


Hoy he asistido, dentro del primer Inspiring Day de Tecnalia (hoy dedicado a los de casa, mañana a los clientes), a una conferencia de Alfons Cornellá, de infonomía. Interesante, como todas las suyas, llena de ejemplos de innovaciones de todo tipo en productos, servicios, modelos de negocio...en todo el mundo. Al final, como una de las conclusiones decía que teníamos que utilizar los dos hemisferios de nuestro cerebro para innovar. El análisis y la racionalidad del izquierdo junto con la intuición y creatividad del derecho. Y esto me ha recordado que tenía pendiente de traducir el post antes mencionado, que pone en cuestión precisamente ésta visión de nuestro órgano más importante (¿o  no era éste?). Así que ahí va:



Eureka! O cómo se generan las ideas
Cada innovación comienza con una idea. Una idea que, cuando es puesta en práctica, mejora un producto o un proceso, o crea un concepto totalmente nuevo. La literatura sobre innovación dedica una parte a la generación y gestión de ideas. El propio SinnoBok, cuenta con Practice areas dedicadas a las ideas: enfocando ideas, cosechando ideas, incubación de la idea, valoración de la idea.

Pero ¿cómo se crean las ideas en el cerebro? Y lo que es más importante para el SinnoBoK, ¿están las empresas utilizando los métodos correctos para innovar? Según William Duggan, en Strategy+Business, deberíamos responder que no. En el artículo, sostiene que cosas como salas de juegos, juguetes en el vestíbulo o el tiempo para que los empleados trabajen en sus propias ideas -cosas que se pueden encontrar  en Google, considerada una de las empresas más innovadoras del mundo-se basan en una vieja teoría sobre la creatividad: que la gente necesita apagar su cerebro izquierdo analítico y activar su cerebro derecho creativo para producir nuevas ideas.

Esta concepción deriva de los trabajos de Roger Sperry en 1981, cuando ganó el Premio Nobel por su teoría sobre los dos lados del cerebro. El lado izquierdo analítico, lógico y racional y el lado derecho creativo, artístico e intuitivo. En los negocios, la aplicación más generalizada de este modelo es el bainstorming -literalmente, tormenta de ideas- donde se supone que la gente se reúne y se sale con una(s) idea(s) de qué hacer. Pero no se da ninguna orientación sobre la manera de lograrlo.

Los hallazgos de la neurociencia moderna contradicen esta visión de la creatividad. En 1998, Eric Kandel y otros publicaron la teoría de la "memoria inteligente"-que dos años más tarde le daría el Premio Nobel- en la que el análisis y la intuición trabajan juntos en la mente. No más parte izquierda y parte derecha del cerebro. Sólo aprendizaje  y recuerdo en varias combinaciones. Así es como funciona: el cerebro introduce cosas, desmenuzándolas y almacenándolas en estanterías -ésto es análisis-. Si llega nueva información, el cerebro hace una búsqueda para ver cómo podría encajar con la información ya almacenada. Cuando se encuentra una coincidencia, se extrae el recuerdo anterior, se combina con el nuevo -ésta es la intuición- y el resultado es un pensamiento.

Cuando este proceso se realiza sobre temas familiares, uno ni se da cuenta. Pero cuando muchas piezas diferentes se combinan en un nuevo patrón, uno lo siente como un flash (la exclamación de !Eureka! que Arquímedes expresó cuando súbitamente comprendió la idea por la que los objetos flotan en un fluido). El proceso, del que podemos encontrar ejemplos en la historia militar protagonizados por Napoleón, es resumido por Clausewitz en cuatro pasos:
  • Ejemplos de la historia, donde uno estudia lo que otros han hecho antes.
  • Presencia de mente, cuando uno despeja su mente de todas las expectativas de solución, y los ejemplos de la historia se combinan.
  • Flash o revelación.
  • Resolución para actuar según la idea a pesar de los obstáculos.
Eso explica por qué las mejores ideas no se producen en las reuniones formales de generación de ideas, lease brainstormings, sino en la ducha, o mientras conducimos, o cuando conciliamos el sueño. Es decir, cuando el cerebro se encuentra relajado y divagando en lugar de centrado en un problema particular.  

Un enfoque similar, basado en el proceso de pensamiento creativo Graham Wallas, se describe en Real Innovation de James Todhunter. Él introduce el estímulo (el problema) como un pre-requisito para producir una innovación. Su diagrama contiene tres pasos: Análisis, Asociación y Síntesis, para llegar a una solución. 

Google, again
¿Podemos encontrar ejemplos de este comportamiento en la historia empresarial? Sí. Sorprendentemente, el ejemplo es el mismo que el citado al inicio: Google, y su origen. Como Duggans dice, los fundadores de Google no estaban trabajando en buscadores en ese momento. Usaron Altavista para buscar empresas que querían estudiar. Este motor de búsqueda tenía una función para encontrar sitios de Internet que apuntaban a una determinada URL. Entonces, Larry Page -uno de los co-fundadores de Google- asoció ésto con el sistema de citas académicas para jerarquizar autores que, como estudiante universitario que era, conocía ya. De repente se le ocurrió la idea de utilizar este sistema en un buscador web para clasificar sitios web -y no autores-.Y la idea de Google nació.

Hay que tener en cuenta que los fundadores de Google no inventaron nada totalmente nuevo. Pero tuvieron la claridad mental de combinar los elementos existentes cambiando el objetivo final. Un ejemplo de cómo utilizar este enfoque se puede encontrar en General Electric. Adoptaron un método para la resolución de problemas en toda la compañía, basado en la realización de nuevas combinaciones de elementos existentes. Usaron una matriz, con las columnas recogiendo las fuentes actuales de información sobre el problema, y en las filas, una lista de acciones que en su opinión se podrían adoptar para resolver el problema. Luego, el equipo trata de encontrar una buena combinación de elementos existentes que se podrían aplicar a las acciones.

Tal vez sería hora de crear herramientas de software para la innovación y la generación de ideas basadas en la teoría de la "memoria inteligente". Pero este es un tema para otro post.


martes 1 de marzo de 2011

Miedo escénico

Estás a punto de hacer una presentación importante . La gente va entrando en la sala. Tu jefe se sienta enfrente. Los clientes importantes están en segunda fila. El presentador anuncia tu nombre y caminas hacia la tarima. Según te acercas, sientes cómo el corazón te late desenfrenadamente. Un nudo en el estómago, las manos te tiemblan al coger las hojas. La boca seca, empiezas a hablar y te tiembla la voz, te falta el aliento a la vez que te pones rojo. Bienvenido al club.

No es que sea autobiográfico, pero casi. Lo he copiado de un artículo de la Harvard Business School Press: Coping with Stage Fright, de John Daly e Isa Engleberg. La buena noticia es que les pasa a casi todos. Es una reacción natural, normal e incluso beneficiosa. Se trata de la misma reacción (fight or flight) que sentían nuestros ancestros ante una situación de peligro, de vida o muerte: luchar o correr. Ante una situación de estrés, el sistema nervioso simpático nos llena de adrenalina.

El problema
Quien ha tenido que hablar en público alguna vez, sabe de qué hablo. Habrá personas a las que hablar fuera de sus círculos habituales -familiares, amigos, compañeros de trabajo- no les suponga ningún problema. Pero son la excepción. A la mayoría les cuesta, vamos, nos cuesta. Vencer el miedo escénico no es fácil, el qué decir, qué van a pensar de mí ¿y si meto la pata? Sea una reunión de vecinos, una asamblea, una cena o un encuentro social.

La cosa se complica si se trata de una reunión de trabajo, en la que siempre te juegas algo más que lo meramente personal. Si, encima, se trata de presentar algo delante de una audiencia multitudinaria, las mariposas en el estómago se acrecientan. Y el no va más es tener que hacerlo, además, en inglés. En ese inglés -que llevamos media vida intentando mejorar, con dudosos resultados- que siempre nos parece penoso comparado con el que hablan los demás participantes (y lo peor es que, normalmente, lo es).

Un médico me contó una vez que, en su primera charla, al ver la sala llena de gente, dijo que salía un momento a por los papeles...y nunca volvió.

A uno siempre le han preocupado estas situaciones, sobre todo desde que anda metido en proyectos europeos y presenta trabajos en conferencias, donde se juntan todos los factores descritos arriba. Y me he preocupado por encontrar fuentes de las que beber. Como los consejos de Bob Spillman sobre cómo presentar un paper, los Diez Consejos sobre Presentaciones, (y los no menos importantes sobre la Preparación y Organización previa) de Garry Reynolds, autor de la archi-conocida PresentationZen; o lasTécnicas para hablar bien en público de Microsoft.

La teoría es más o menos conocida: preparar las cosas con antelación; ensayar varias veces; saber de qué se habla (?); respirar despacio; empezar con algo interesante; mostrar entusiamo; mantener contacto visual con la audiencia; respetar el tiempo; ir al grano; estructurar la presentación; levantar la voz; conocer a la audiencia; hacerse con el sitio previamente; etc

Y luego está el pensamiento positivo: ellos están ahí para escuharte; son gente como tú; tu eres probablemente el que más sabe del tema; todos están deseando que lo hagas bien (y si lo haces mal, nadie se acordará); el infame "imagínate a todos desnudos y se te pasarán los nervios" (¿a alguien se le han pasado?); y demás

Todo esto lo sabemos, pero ponerlo en práctica es otra cosa. Es como Rock Hudson en "Su Juego Favorito", un perfecto conocedor de la técnica de pescar, escritor de libros de éxito, que no ha pescado nunca. Además, no siempre preparas la presentación con el tiempo suficiente (sobre todo si el vuelo es corto). No siempre sabes de qué hablas dominas la materia. No siempre eres el que más sabe de la sala.


El curso
No es de extrañar que me apuntara encantado al curso que TEA-Cegos nos iba a impartir en la empresa. Se titulaba "Presentaciones Eficaces" y lo impartía Pedro P. Ramos, director de la delegación del País Vasco. El curso se desarrollaba durante dos días completos, 16 horas en total. Apuntes los había, sí, pero no los usamos demasiado. Él iba hablando, enlazando un tema con otro, añadiendo ejemplos y anécdotas que venían al caso.

El curso se estructuraba en cuatro partes, y era simple pero a la vez completo:
  • El fondo: saber qué decir
  • La actitud: atreverse a decirlo
  • La forma: decirlo bien
  • Talante: saber escuchar y callarse
Pero la base del curso era la práctica. Y la cámara que P.Pablo usaba para grabarnos mientras los alumnos hacíamos pequeñas presentaciones que habíamos preparado en clase. Y la visualización posterior de cómo -de mal- lo habíamos hecho cada uno. Y las discusiones y puesta en común entre todos. Creo que cada uno tuvimos que hacer cuatro presentaciones, nada menos.

No hay nada mejor que verte en pantalla para darte cuenta de tus defectos: la voz baja, plana, sin entusiamo; no mirar al público; no expresar nada con las manos; moverse demasido; no moverse nada; dudar...eran algunos de los defectos que yo me ví (y eso que escogí un tema de mi interés: por qué le da a alguien por correr una maratón).

Se trata de pasar desde la Incompetencia Inconsciente -como un novato cuando va a la autoescuela- hasta la Competencia Inconsciente -como un conductor experimentado, que condice sin darse casi cuenta-. No sé si al final del curso lo hacía mejor que la principio, la verdad. Pero al menos soy consciente de lo que debo corregir. 
La prueba
Poco después tuve que presentar un artículo en un congreso en El Algarve, Portugal. Y, por supuesto,  me grabé mientras ensayaba la ponencia en la habitación del hotel. Era una presentación que tenía bastante trabajada, con la ayuda de Cristina, con la que escribí el paper correspondiente.

La cosa no salió del todo mal. No es que fuese una audiencia multitudinaria, la verdad (algún día tendré que hablar de las conferencias, donde todo el mundo desaparece nada más dar su charla; sistema viciado desde el momento en que te cobran por presentar un trabajo; tú ganas -curriculum- ellos ganan -dinero-). Quizás fuera que la presentación que habíamos preparado era buena; quizás que el tema interesó; o puede que el curso hiciera su efecto y yo hubiera aprendido algo (quien sabe, todo es posible).

La cuestión es que, al final, nos otorgaron el premio al mejor artículo científico del congreso. Ahí queda eso.